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27 de Agosto de 2018
10 tips para empezar septiembre con buen pie

 

No es ajeno a nadie que la cualidad biológica ha cambiado en todos los aspectos en los últimos 50 años: aire, tierra, agua, clima, campo electromagnético etc. El sistema inmunológico se ha debilitado y las últimas generaciones han nacido un poco más vulnerables y susceptibles a contraer virus, intolerancias, alergias...

 

 

 Aunque podemos hacer poco con respecto a los factores externos, si podemos hacer mucho por nuestro interior, fortaleciendo el sistema inmune.

 

En los meses de verano nuestra condición se hace mucho más expansiva, (en macrobiótica la llamamos yin). ¿Qué significa esto?

Significa que hemos acumulado mucho más líquido en el cuerpo, que hemos comido muchos más alimentos que favorecen la relajación. En algunos casos incluso podemos llegar a exceder la capacidad del organismo con: frutas, helados, batidos, cremas dulces, postres, sopas frías y agua. Estos 3 aspectos del verano nos pueden llevar a la acidificación del cuerpo.

 

Si comparamos nuestro cuerpo con una esponja, en verano esta esponja estaría empapada en agua, pero cuando llega el frío se va exprimiendo y contrayendo. El resultado: el frío acumulado en el cuerpo empieza a eliminarse  por medio de resfriados, menos concentración, algunas inflamaciones (cistitis, otitis, sinusitis, micción continua) en algunos casos diarreas, desordenes intestinales, falta de memoria, algunos desordenes del sueño que pueden llegar a depresión, desmotivación y apatía.

 

En especial los niños son los que más han abusado de bebidas, refrescos y helados azucarados, así como de más tiempo en remojo en la playa o la piscina.  Los niños al  ser más yang (contractivos) que los adultos necesitan más dulce y relajación, por eso cuando llegan los primeros vientos fríos es esencial que transformemos paulatinamente el estilo de vida y la nutrición.

 

10 tips para volver a la rutina

 

Te propongo unos tips para hacer el regreso al cole, al trabajo y al a rutina de manera efectiva y armoniosa.

 

1.    Empieza a tomar cremas de verduras y sopas más calientes. Al final de la cocción añade un poco de miso a la crema o sopa.

CONSEJO: La crema de calabaza con miso es milagrosa en la transición del verano al otoño.

 

2.    Sustituye las frutas crudas por compotas de frutas.

CONSEJO: Las manzanas al horno rellenas de frutos secos, uvas pasas y un poco de miso son un placer que relaja sin enfriar.

 

3.   Aprende a utilizar el mijo. Es un cereal versátil en la cocina, no contiene gluten, contribuye a la adaptación de los cambios climáticos, estimula la concentración y la actividad intelectual, proporciona el dulzor que el páncreas  utiliza para mantener los índices de glucosa estables en la sangre. Puedes elaborar desde pizzas, pasteles, croquetas, o pan.

 

4.    Todas las legumbres son excelentes fuentes de proteína. Si en la misma comida las combinas con arroz integral, mijo, quínoa, o cualquier otro cereal completo, el organismo se queda muy saciado energéticamente  y nutricionalmente equilibrado.

 

CONSEJO: Explora nuevas fuentes de proteína, por ejemplo las judías azukis cocinadas con alga kombu y calabaza, nos ayudan a estabilizar el azúcar en sangre, nutren los riñones, sacan el frío del cuerpo. Muy importante: para asimilar la proteína vegetal no se debe mezclar con frutas.

 

5.   Las verduras de fin de verano y principios de otoño, contienen un mensaje profundo de la naturaleza, nos invitan al recogimiento, nos proporcionan sabor dulce natural, equilibran los órganos que se activan en esta época del año (estomago, bazo, páncreas).

CONSEJO: ¿Has preparado alguna vez coliflor horneada entera con aceite de oliva recubierta de gomasio? Es saciante y apetitosa.

 

6.   Utiliza más semillas y menos frutas. Condimenta y prepara aliños con tahín (rico en calcio) semillas de calabaza, girasol sésamo. También come frutos secos como almendras, nueces y castañas.

 

7.     Y para postres fruta seca, orejones, castañas, uvas pasas en combinación con amazake o natillas. 

     CONSEJO Prepara las natillas con bebidas vegetales de quinoa, almendras o  arroz negro, espesadas con kuzu y endulzadas con siropes de arroz o quinoa.

 

8.  Si sientes que necesitas un extra de vitalidad. Coloca sobre tus cereales una cucharilla del condimento de natto miso. Tiene un sabor agradable y muchas propiedades energéticas.

 

9.   Incorporar a tu alimentación algas marinas. Es mucho más sencillo de lo que parece:

                     Las algas wakame para las sopas de miso

El alga Kombu para la cocción de cereales y legumbres (con un trozo pequeño de no más de 2 centímetros es suficiente para remineralizar los potajes y hacerlos mucho más digestivos).

Las alagas arame especificas para tonificar las funciones del estomago y páncreas (sólo con remojarlas ya las tienes listas para agregar a cocidos, arroces, ensaladas o paellas).

 

10.Es un buen momento para empezar con los nuevos propósitos, si aún no sabes macrobiótica, matricúlate a estudiarla es una decisión maravillosa que te llevará lejos.

 

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