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05 de Octubre de 2018
¿Cómo introducir el lino en nuestra dieta?


Ahora que ya conoces algunos de los beneficios que las semillas de lino aportan a tu salud, vamos a ver cómo puedes incorporarlas en tu alimentación.

En función de cual sea tu objetivo necesitarás elegir el método de preparación más adecuado para consumirlas, pues si las tomas enteras, sin triturar ni remojar, podrán pasar por tus intestinos sin digerirse adecuadamente y no obtendrás todos sus beneficios.

 

1.- Para beneficiarme de todos sus nutrientes:

Si tenemos buena salud y lo que queremos es beneficiarnos de todas sus propiedades, bastará con triturarlas para poder absorber correctamente todos sus nutrientes y especialmente sus ácidos grasos.

Para triturarlas puedes utilizar un molinillo de café y moler a diario la cantidad que vayas a consumir o introducir el lino ya triturado en un tarro de cristal para varios días y guardarlo en el frigorífico. Recuerda que las semillas una vez trituradas comienzan a oxidarse, así que no conviene preparar demasiadas.

Una vez trituradas, puedes espolvorearlas sobre tus cremas de cereales en el desayuno. En tus comidas o cenas, incorpóralas a las cremas de verduras y a las sopas o espolvoréalas sobre tus ensaladas.

 

 

2.- Como laxante:

Si lo que queremos es un aporte extra de fibra que nos ayude a mejorar nuestro tránsito intestinal, podemos dejarlas a remojo en agua durante toda la noche y por la mañana tomarlas masticándolas bien. El remojo permite que se activen los mucílagos, obteniendo una mezcla ligeramente gelatinosa que tendrá un efecto laxante.

Si las tomamos así, sin triturar, te estarás beneficiando principalmente de su contenido en fibra y mucílagos y no tanto de otros nutrientes que no podrán ser digeridos adecuadamente sin una correcta masticación.

Otra opción interesante es triturarlas antes de ponerlas a remojo y luego tomarlo todo por la mañana.

 

3.- Como prebiótico, para mejorar tu salud intestinal:

Si lo que buscamos es especialmente extraer los mucílagos para que actúen como prebióticos alimentando nuestra microbiota, las pondremos en un cazo con agua en una proporción de 1 litro por 1 cucharada sopera de semillas y las llevaremos a ebullición, dejando que se cocinen a fuego suave durante 10 minutos.

Dejaremos luego que reposen otros 10 minutos y a continuación colaremos desechando la semilla y guardando la parte líquida que iremos tomando a lo largo del día.

El líquido obtenido estará repleto de mucílagos que ayudarán a reducir la inflamación intestinal y la irritación a nivel estomacal, mejorando las mucosas y evitando así la parte fibrosa de la semilla, que podría resultar irritante.

 

4.- Para veganos, como sustituto del huevo:

Si eres vegano y quieres elaborar bizcochos y panes esponjosos puedes preparar un “huevo vegano” a partir de semillas de lino.

Para elaborar el huevo vegano, tritura 1 c.s. de semillas de lino y déjala a remojo en 3 c.s. de agua. Mezcla bien para que se integren los ingredientes y déjalas reposar durante unos 15 minutos hasta que la mezcla obtenga una consistencia pegajosa.

Incorpórala luego a tus preparaciones para ganar en esponjosidad.

 

5.- Como aliño para tus ensaladas:

Una opción muy práctica para incorporar el lino es utilizarlo en forma de aceite. En este caso, y debido a que su oxidación es mayor una vez procesada la semilla, es importante que la botella en la que se almacene no sea traslúcida y conviene guardarlo en la nevera.

 

 

Truquito:

Si no quieres moler tus semillas a diario, puedes triturarlas para dos semanas y guardarlas en un tarro en el congelador. Como las semillas apenas contienen agua, no se congelarán y estarán siempre sueltas y frescas para su consumo.

 

 

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