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30 de Agosto de 2018
Las verdades del tofu y los derivados de la soja

Estudios y análisis

 

Los alimentos fermentados de la soja tienen una historia ancestral de más de 5000 años. Han sido consumidos por japoneses, chinos, indonesios y una gran parte de los países asiáticos. Además en Occidente también han sido usados en nutrición.

 

Hace muchos años, los investigadores encontraron que la soja, al igual que muchas plantas, contiene isoflavonas naturales.  Éstas tienen una estructura química algo similar a las hormonas esteroides humanas (como la testosterona o los estrógenos). Todo ésto lleva a algunos a especular que los productos de soja podrían tener efectos hormonales de aumento de riesgo de cáncer en las mujeres.

 

“La ciencia nunca resuelve un problema sin crear otros 10 más.” George Bernard Shaw

 

 En 2008, se realizaron ocho estudios en Asia y América para investigar sobre esta problemática. Se seleccionaron estas  poblaciones debido a que tienen una gama muy amplia de la ingesta de soja.

 

El análisis concluyó que los productos de soja en lugar de causar cáncer, ayudan a prevenirlo. En esta investigación, las mujeres con mayor ingesta de soja, incluyendo la bebida  de sojatofu, miso, natto, soyou, tenían un 29% menos  de riesgo de cáncer de mama, en comparación con las mujeres que omiten generalmente la soja.

 

Para el año 2014, los  estudios se resumieron en un nuevo meta-análisis, que muestra que  las mujeres que comían productos derivados de la soja tuvieron una reducción del 41% en el riesgo de cáncer de mama.

 

En 2012, la revista American Journal of Clínic Nutrition publicó un tipo diferente de estudio. En esta ocasión, la atención se centró en las mujeres que habían tenido cáncer de mama en el pasadoLa incógnita entonces fue si el tofu, la bebida  de soja, u otros productos derivados de la soja podrían afectar la probabilidad de recurrencia del cáncer.

 

Y lo hizo. El estudio que contaba con una base total de 9.514 mujeres tratadas previamente de cáncer de mama, concluyo que  las que tenían un consumo más alto de soja tuvieron una reducción del 30% en el riesgo de recurrencia del cáncer.

 

Para mí, la investigación más útil es la experiencia clínica con cientos de mujeres que gozan de salud o se han recuperado con una dieta equilibrada donde se incluían productos derivados de la soja (miso, tofu, tamari  shoyou.)

 

 

Efectos de los derivados de la soja

 

- Los productos de soja tienen un efecto protector.

- Reducen la probabilidad de contraer cáncer.

 

- Para las mujeres con diagnóstico previo de cáncer de mama, reduce las probabilidades de recaída.

 

- La soja ha sido tomada en forma de alimentos tradicionales como alternativa a la terapia de reemplazo hormonal.

 

- El consumo de la soja en forma de alimentos naturales (tofu, miso, tamari, shoyou, tempeh, natto), provoca una disminución del colesterol total. Reduce el LDL (colesterol malo) y aumenta el HDL (colesterol bueno).

 

- Los fitoestrógenos de la soja, paradójicamente a lo que has escuchado últimamente, tienen una actividad inhibidora de estrógenos (antiestrogénica) que reduce el riesgo de cáncer de mama y de útero.

 

- Los huesos se fortalecen y la cualidad dispersante y enfriante de la soja hace que los sofocos desaparezcan en la menopausia.

 

¿Dónde encontramos la soja?

 

- En los países asiáticos se come la soja en forma de tofu (que tiene un proceso artesanal, simple y natural, donde se cuaja la leche de soja con limón o nigari)

- En forma de natto (soja fermentada)

- Miso (pasta de soja fermentada)

- Okara (la pulpa que queda después de la elaboración del tofu)

- Tamari (líquido que queda después de la fermentación del miso).

- Shoyou (tamari mezclado con trigo germinado y agua.)

 

 

Todos estos alimentos son fermentados y cuajados con sal marina por lo tanto la soja no se ve alterada. Sus procesos son simples, no industriales,  y la mayoría de las veces caseros.

 

La diferencia radica en comer alimentos tradicionales a partir de la soja o consumir alimentos sintéticos y transgénicos derivados de la misma.

 

Japón es considerado uno de los países más longevos del planeta y con el índice más elevado de salud. Las mujeres japonesas tienen el índice más bajo casi incipiente de cáncer de mama. Justamente los casos de cáncer se dan en mujeres que han empezado a tomar una dieta occidental con más ingesta de lácteos, carnes y azúcar. Las mujeres japonesas no presentan síntomas de la menopausia, sofocos, pérdida de masa ósea, sequedad y envejecimiento de la piel (ni siquiera existe una palabra en japonés para traducir sofocos).

 

 

 

 La bendición de los productos derivados de la soja depende de la interacción con el resto del menú (cereales integrales en grano, verduras, fermentos).

 

 

 

 

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