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El decálogo de la buena digestión 

El decálogo de la buena digestión 

La digestión a nivel mecánico y orgánico es el proceso de transformación de los alimentos injeridos en sustancias más sencillas llamadas nutrientes. A nivel físico los alimentos favorecen la salud o la enfermedad del cuerpo. 

La digestión empieza en la boca y en las glándulas salivares por eso es fundamental masticar deliberadamente.  Los hidratos de carbono se digieren en la boca por acción de la saliva, las proteínas en el estómago gracias al ácido clorhídrico y los lípidos a nivel del duodeno con la ayuda de la bilis y el jugo pancreático.

Debemos garantizar un correcto funcionamiento de los intestinos, ya que son una parte vital del sistema digestivo. Si hacemos un símil, los intestinos para el cuerpo humano equivalen a las raíces de las plantas. Y de su buen funcionamiento depende en gran medida nuestra salud. 

En macrobiótica se cree que los intestinos y el cerebro están conectados. La intuición despene en gran medida del estado de nuestro sistema digestivo. Si tenemos un sistema digestivo sano tendremos buena intuición y pensamientos claros, lo que nos llevará a hacer elecciones acertadas como por ejemplo a elegir una comida adecuada a nivel físico y emocional. 

Trucos para fortalecer los intestinos:

  1. Una dieta equilibrada introduciendo cereales integrales en grano como el arroz integral, el mijo o la cebada fortalecen el sistema digestivo. Los productos integrales no son lo mismo que los cereales integrales. Las harinas, aunque sean integrales resecan los intestinos. 
  2. Cocinar las verduras con cocciones conscientes como el estilo nishime (las verduras se cortan en trozos grandes y se cocinan lentamente a fuego lento y sin agua) o el estilo kimpira (salteando y luego hirviendo a fuego lento los alimentos). En macrobiótica, cuando los intestinos están muy expandidos conviene no comer alimentos crudos. Las verduras más indicadas son las raíces como las zanahorias. El kuzu es otra raí beneficiosa que además ayuda a sanar trastornos intestinales.
  3. Tener un horario regular para comer. Según la macrobiótica, los órganos y sistemas hormonales tienen su propio horario y ritmo, por ejemplo las funciones del estómago se corresponden entre las 7h y las 9h de la mañana, la hora del desayuno.
  4. Las algas son una fuente de minerales que nos ayuda a digerir mejor las legumbres.  El alga kombu es ideal para cocer cereales y legumbres. El alga wakame para sopas miso y el alga hijiki para nutrir el intestino grueso. Por último el alga nori también es un gran aporte de minerales. 
  5. Es importante comer siempre sentados. El sistema digestivo está diseñado para trabajar mejor en estado de relajación. No es solo lo que comemos sino cómo lo comemos. 
  6. Los fermentos son ideales par descargar toxinas. Los alimentos fermentados colonizan nuestros intestinos de microorganismos que repueblan la flora intestinal. Misotamari, ciruelas de umeboshipickles son buenos ejemplos de fermentados que ayudan al intestino. Los pickles a su vez aportan encimas que ayudan a digerir las grasas. El tempeh es un alimento fermentado y por tanto, fuente de probióticos para nuestros intestinos. Los probióticos actúan instalando bacterias beneficiosas para nuestros intestinos que ayudan a controlar las bacterias nocivas. 
  7. Masticar es clave para facilitar la digestión, recuerda que el estómago no tiene dientes. 
  8. Ir a dormir por lo menos 3 horas después de cenar.
  9. Camina de media a una hora cada día a paso enérgico y ligero. Combínalo con ejercicios que necesiten agacharse y hacer actividades donde se alteren las piernas estiradas y flexionadas.
  10. Te dejamos dos recetas para ayudar a fortalecer el sistema digestivo: Sushi de arroz integral con tempeh y kuzu-manzana. 

Artículo escrito por Patricia Restrepo, directora del Instituto de Macrobiótica de España