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El mito de la B12 ¿qué es, cómo la conseguimos y por qué existen suplementos?

El mito de la B12 ¿qué es, cómo la conseguimos y por qué existen suplementos?

  • Un organismo saludable tiene la habilidad de digerir y absorber nutrientes, así como la capacidad de eliminar excesos. 
  • Existe un mito muy arraigado y una gran confusión, o mala información, con respecto a las verdaderas necesidades proteicas de origen animal para el buen funcionamiento del organismo humano. Esta confusión se extiende indiscriminadamente al supuesto único origen de la vitamina B12.

  • ¿Dónde está presente la vitamina B12?

  • Lo que es una verdad clara, es que la vitamina B12 se encuentra en los organismos vivos. Consideramos organismos vivos desde las bacterias hasta los animales mayores diseñados por la naturaleza para sintetizarla y asimilarla a partir de las propias bacterias (factor extrínseco) presentes en la Tierra, raíces de las plantas, algas marinas, pieles de las raíces, legumbres etc. Y siempre que tengamos una buena salud intestinal (factor intrínseco gástrico).

  • La típica sentencia médica (si no comes carne tendrás carencias de vitamina B12) es en todos los casos una afirmación incierta. Primero porque no es realmente la carne la que nos proporciona la vitamina B12, pues en realidad los animales al ingerir la hierba y pastos directamente de la tierra ingieren bacterias y sintetizan la B12. La preciada vitamina también la puede sintetizar cualquier organismo sano en su intestino delgado.

  • No tiene sentido decir que la B12 es un nutriente que “falta” en la dieta sin productos animales. De hecho, los estudios sobre carencias de B12 están realizados en omnívoros y la mayoría de las personas que padecen carencia (mejor dicho, mala absorción) de esta vitamina comen carne y productos animales.

  • Lo que nos ha ocurrido a los humanos son varias cosas:

  • 1. En primer lugar ya no comemos del suelo directamente, no ingerimos tantas bacterias. Además la fruta y verdura está repleta de pesticidas, fungicidas y demás, nos vemos obligados a lavarlo y a pelarlo todo, alejándonos más todavía de nuestras fuentes ideales de bacterias.

  • 2. También en nuestra higiene habitual, nos hemos vuelto excesivamente pulcros. Limpiamos y desinfectamos todo, hasta nuestra piel, varias veces al día. De esta manera, eliminamos excelentes posibilidades de exposición a bacterias que podríamos utilizar para sintetizar la vitamina B12. La B12 no sólo se puede absorber en el íleon (sección final del intestino delgado) sino que también se puede absorber en la boca, (por eso hay suplementos sublinguales), pero nuestra “súper higiene dental” (pastas, cloro, colutorios, flúor…) destruye nuestra flora bacteriana bucal, sin hablar del agua clorada y fluorada.

  • Hace casi 4.000 millones de años, nuestra Tierra era una enorme nube gaseosa. En esa nube cargada con intensas tormentas de actividad electromagnética, se produjeron elementos livianos, como el hidrógeno, helio, litio, berilio, boro, carbono, nitrógeno y oxígeno. Éstos al fusionarse produjeron otros elementos más pesados y de sus combinaciones surgieron otros componentes químicos y moléculas. Las moléculas y elementos más pesados fueron dirigiéndose gradualmente hacia al centro de la tierra formando eventualmente la parte solida de la Tierra, mientras que otros más ligeros formaron la periferia, creando así la atmósfera.

  • Entre esa materia en proceso de solidificación y la atmósfera en expansión, comenzó a aparecer el agua que cubrió la faz entera de la tierra. Dentro de la tormentosa nube de gas, surgieron las primitivas moléculas orgánicas “carbohidratos, proteínas, virus y bacterias” que a su vez continuaron desarrollándose en el agua hacia organismos más evolucionados.

  • Es decir, no hay que olvidar que somos 1/3 de bacterias, y que éstas son necesarias para la vida. Convivimos armoniosamente con ellas si nuestros hábitos de vida son equilibrados, y cuando transgredimos el orden de la naturaleza se puede perder el fino equilibrio y debilitar el sistema inmunológico.

  • Una alimentación biológica que respete el bioma externo e interno, proporcionará una buena salud intestinal para sintetizar la vitamina B12, pero si tomamos alimentos refinados y químicos y enriquecidos con B12, o nos suplementamos, hacemos a nuestros intestinos perezosos, perdiendo la capacidad de síntesis…

  • Si hacemos un consumo sólo de carne para obtener vitamina B12, la putrefacción y suciedad que se produce no solamente dificulta la asimilación de esta vitamina, sino la de cualquier nutriente, porque justo en el caso de la B12 es necesario tener una buena flora, que más bien sería “fauna intestinal”. Para sintetizarla a partir de bacterias se necesita una glicoproteína (o enzima mucoproteica) denominada “factor intrínseco gástrico”, que es una secreción que se ve alterada si no tenemos buena salud intestinal.

  • Éste también es uno de los motivos por el cual muchos omnívoros, grandes comedores de productos animales, también sufren carencias de B12. En nutrición aprovechamos lo que podemos reconocer y asimilar, NO lo que ingerimos. Para eso es imprescindible que todos nuestros órganos funcionen correctamente. De hecho la mayor parte de la población que sufre deficiencias de B12 son carnívoros. No la están asimilando.

  • ¿Qué afecta a la asimilación de la B12?

  • Además de todo esto, hay otros factores que afectan a la asimilación de B12.

  • Algunos alimentos anti fisiológicos que consumimos contienen inhibidores de la vitamina B12 y algunas costumbres que tenemos, nos hacen tener mayores requerimientos de B12 por lo que seremos más propensos a sufrir una carencia.

    Artículo escrito por Patricia Restrepo, consultora macrobiótica.